jueves, 24 de enero de 2013

El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas advierte sobre la “ceguera de la nieve”

La oftalmia, conocida también como “ceguera de la nieve”, produce una inflamación de la conjuntiva del ojo y de la córnea, como consecuencia de la exposición a la radiación ultravioleta.


Una patología muy común en personas que practican deportes de invierno que produce una inflamación de la conjuntiva del ojo y de la córnea como consecuencia de la exposición a la radiación ultravioleta. Habitualmente, afecta a las personas que practican esquí, alpinismo y otros deportes de nieve sin una protección ocular adecuada.

El presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, Juan Carlos Martínez Moral, advierte que los síntomas de la oftalmia de la nieve se perciben entre cuatro y seis horas después de haber realizado las actividades en el exterior. “Lo importante siempre en estos casos es la prevención, para lo cual resulta imprescindible protegerse de la radiación ultravioleta utilizando gafas oscuras con filtro UV que cubran el ojo por completo”, explica Martínez Moral.

El efecto dañino de la radiación solar sobre los ojos aumenta un 15 por ciento por cada 1.000 metros de altura. La nieve refleja el 80 por ciento de los rayos ultravioletas, por lo que la sobreexposición ocular a esta luz, además de oftalmia de la nieve, puede provocar queratoconjuntivitis solar, lesiones en el cristalino (cataratas) y daños en la retina (maculopatías),

Los principales síntomas de la oftalmia son: lagrimeo excesivo, enrojecimiento, inflamación de los párpados, fotosensibilidad, dolor de cabeza, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa.

Es muy importante recordar que los expertos recomiendan comprar gafas de sol certificadas, en establecimientos especializados para garantizar la protección. Las lentes de estas gafas deben reducir la radiación visible de luz directa, impedir el paso de la radiación ultravioleta y eliminar reflejos molestos.

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